Cronista de Almendralejo

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Inicio Personajes Félix García de la Peña (Sevilla, 1885; Almendralejo, 1973)

Félix García de la Peña (Sevilla, 1885; Almendralejo, 1973)

felixgarciadelapenaFélix García de la Peña nació en 1885 en Sevilla, de donde procedía su madre, Ana de la Peña Hita, que fue a dar a luz a casa de sus padres en la ciudad hispalense. Su padre, Diego García Romero, y sus tíos fueron personas adelantadas a la sociedad almendralejense. Huérfanos de madre desde el nacimiento del menor de ellos, fueron enviados por su padre a estudiar a Soreze, en Francia, al colegio dirigido por el prestigioso Padre Lacordaire, que sin duda estimuló la imaginación y abrió los espíritus de aquellos jóvenes extremeños.

Su tío Julio se graduó como Ingeniero de Caminos en París: él diseñó la escalera exterior de subida a palcos de la Plaza de Toros de Almendralejo, en la remodelación de 1912, la llamada "escalera romántica" por José Antonio Hernández Tabernilla. Su otro tío, José, se licenció en Derecho y tuvo una larga e importante trayectoria como jurista.

Y el tercer hermano, el padre de Félix, destacó como innovador en actividades agrícolas y ganaderas. Un proyecto suyo acerca de la olivicultura motivó que el Ministerio de Fomento le concediera la Encomienda al Mérito Agrícola en el año 1908, y unos años después, pasada ya la crisis filoxérica en nuestras vides, reconstruyéndose nuestro viñedo, y siendo ya consciente de la importancia que tenía una fabricación cuidada de nuestros caldos, dio a la luz un manual titulado "Procedimientos prácticos y modernos para la fabricación de vinos en Extremadura", que se imprimió en Almendralejo con un prólogo de Marcos Suárez Murillo.

Dos de sus bisabuelos fueron de aquellos cameranos que reavivaron la actividad económica y social de Almendralejo y su comarca, a finales del XVIII. Uno, Matías de la Peña, el primer historiador de Almendralejo, era abuelo de su madre; otro, Pedro Romero de Tejada, el patriarca de esta fecunda familia que vivió en la Plaza de la Iglesia frente a la llamada, por este motivo, Puerta de los Romero, era abuelo de su padre.

Con estos antecedentes no es de extrañar que Félix García de la Peña heredara de su padre una gran afición por el campo, los espacios abiertos, la belleza de los animales en libertad, los caballos, los toros, las perdices..., y también un gran cariño y respeto hacia las actividades ganaderas y agrícolas. También él sería merecedor de otra condecoración que premiaba estos desvelos e iniciativas: la Encomienda de Número.

Su padre quiso que siguiera la tradición familiar de la carrera de leyes, y, aunque a regañadientes, porque no era muy amigo de los libros, marchó a Sevilla a estudiar Derecho y en la Universidad Hispalense logró el preciado grado, que creo que nunca llegó a ejercer. Lo que sí ejerció durante mucho tiempo fue el amor por Sevilla y por los amigos que había encontrado en su etapa universitaria.

La afición ganadera de su padre empezó a cristalizar cuando hacia 1880, poco antes de que él naciera, compró 50 vacas de origen vazqueño y 3 sementales de Miura; y en 1906 adquirió 50 ó 60 vacas de Carreros, de Salamanca, también de cruce vazqueño y Miura. Pudieron ser de las primeras vacas bravas en viajar en tren en España, desde la provincia de Salamanca hasta Almendralejo, y cuando pensaban que después de tantas horas en el tren habrían perdido la querencia y sería fácil llevarlas a la finca de Bonabal, las vacas, después de orientarse marcharon hacia el norte y no las pudieron parar hasta cerca de Torremejía.

La ganadería de Don Félix, como familiarmente se le conocía en la Ciudad, fue fundada por el Marqués de San Gil, en el año 1886 con reses de Campos Varela. Pasó posteriormente al Conde de Halcón, quien la vendió en 1902 a Manuel Albarrán, de Badajoz. Éste cruzó con 4 sementales de Villamarta y con 2 de Murube. En 1923 vendió su ganadería a Antonio Peña Rico, de quién la adquirió Don Félix, que unió a la ganadería adquirida una punta de vacas que había comprado con anterioridad a Juan Sánchez de Carreros.

Las reses pastaban en las fincas de Bonabal, Don Rodrigo y Cruces y, desde allí, mediante una selección escrupulosa daba a diversas plazas ganado notable por su bravura y trapío. Desde 1927 a 1935, hay registrados toros de bandera en el historial de las plazas de Sanlúcar de Barrameda, Ciudad Real, Barcelona, Zafra, Almendralejo y otras muchas.

En los años cincuenta esta ganadería tuvo importantes aportaciones. Compró Don Félix un semental, llamado "Hogareño", nº 5, y 10 vacas de vientre preñadas, todas ellas a Isaías y Tulio Vázquez. El semental y 3 vacas eran puros de línea Pedrajas-Parladé-Ibarra. Y unos años después, incorporó 23 vacas, parte de ellas utreras y parte de ellas vacas de vientre, de la ganadería del Marqués de Villagodio.

Fue un ganadero escrupuloso a la antigua, romántico como en tantas otras facetas de su vida, enamorado del trapío y de la buena presencia de sus toros, que siempre fueron muy bien conceptuados y estimados por los toreros que los lidiaron.

Tenía un gran concepto de la familia cristiana, era un hombre muy familiar y muy religioso. Su familia fue, es, abierta y acogedora. Casó con una señora natural de Guadalcanal, Leonor Díez Madroñero Conejo, descendiente del poeta Adelardo López de Ayala, autor del drama "Consuelo", con el que se estrenó el Teatro Espronceda de nuestra ciudad el 12 de junio de 1880; y hermana de Jorge Díez Madroñero, Marqués de la Vega, que, a través de la sociedad "Jorge Madroñero y Compañía" suministraba la energía eléctrica que consumía Almendralejo en el primer cuarto del siglo XX.

Vivió siempre en Almendralejo, con salidas esporádicas a Sevilla o a Madrid. En su casa de la calle Palacio, apreciado por todos como un hombre bueno, generoso, muy cariñoso, muy familiar. De una puntualidad extrema en todas sus actuaciones, las horas de la comida y cena, por ejemplo, eran invariablemente las 2 y media de la tarde y las 10 de la noche, de tal modo que le molestaba cualquier alteración en esta costumbre; muy goloso, un caballero a la antigua, que saludaba tocándose el sombrero y cedía la acera a las señoras. Precisamente, al hacerlo en una ocasión, se cayó, se fracturó la cabeza del fémur y como consecuencia de aquello, falleció al poco tiempo, en junio de 1973, a los 87 años de edad.

En el Coso de la Piedad de Almendralejo, en el Patio de Caballos, muy cerca de la Patrona, la Peña Taurina "Luis Reina" homenajeó en octubre de 2001, descubriendo una placa en su honor, a este buen ganadero, que fundamentalmente fue un ganadero bueno, un hombre bueno, un caballero ejemplar.

 

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