La Caja Rural de Almendralejo llevaba ya varios años de andadura en la Ciudad y destinaba, como ha venido haciendo durante su más que centenaria trayectoria, un porcentaje de sus beneficios a actividades que podemos calificar como "Obra Social".En homenaje a Juan Blasco, fallecido el 7 de agosto de 1908, el Consejo había aprobado la construcción de una casa para regalarla a un trabajador necesitado, en la que se perpetuara con una inscripción la memoria del Cajero fundador. La falta de recursos hizo que este acuerdo no se pudiera ejecutar de inmediato, pero, una vez alcanzado el mínimo de capital necesario para reserva estatutaria, se volvió sobre el asunto. En mayo de 1909, Antonio Martínez y Martínez de Pinillos, presidente de la Caja, había solicitado del Ayuntamiento de la ciudad la cesión de unos terrenos sobrantes de la vía pública que existían entre la estación de ferrocarril y la carretera de Sevilla.
Estos terrenos habían estado dedicado con anterioridad a vivero de vides americanas para paliar la epidemia de filoxera, y la solicitud respondía al deseo de la Caja de construir sobre ellos varias casas, para que fuera cedido gratuitamente el disfrute temporal de las mismas a aquellos braceros de la localidad que el Consejo de Administración de la Caja considerara más necesitados.
En los Libros de Acuerdos municipales de 1910 existen varios dictámenes sobre el asunto que concluyeron con la autorización del Ministerio de la Gobernación de la cesión de 4.324 m2 de un solar sobrante de la vía pública enclavado en el sitio denominado Ejido de las Cruces o calle Sevilla, para las referidas casas. El Ayuntamiento otorgó la correspondiente escritura, comenzaron las obras y en agosto de 1911 se habían ya terminado y entregado las cuatro primeras viviendas.







