1509wEl protagonista de este año es Bartolomé González, el primer emigrante de que tenemos noticias que cruzara el océano hacia las nuevas tierras recién descubiertas. Embarcó para las Indias aquel año de 1509, en la expedición de Diego de Nicuesa. Éste y Alonso de Ojeda habían firmado unas capitulaciones con la Corona, en Burgos el 9 de junio de 1508, para seguir explorando y crear asentamientos en Tierra Firme, que quedó dividida en Castilla del Oro, la zona occidental, para Nicuesa; y Nueva Andalucía, la oriental, para Ojeda; separadas ambas por el golfo de Urabá. El burgalés Nicuesa partió de Sevilla, al año siguiente, con unos 200 hombres hacia La Española, y desde allí, con cinco embarcaciones y 785 hombres (entre los que no pudo estar Hernán Cortés, por encontrase enfermo), a finales de año, rumbo a Tierra Firme.
Sólo nos es dado aventurar la trayectoria del almendralejense en el istmo americano por las vicisitudes que tuvieron lugar en aquellos años en la zona. Podemos suponer que primero estaría con Nicuesa, hasta su desaparición en 1511. Después, viviría el desastre de las dos expediciones (hambre, enfermedades, encuentros con los indios, enfrentamientos entre los expedicionarios); y la rápida ascensión de Vasco Núñez de Balboa, su gran hazaña del descubrimiento del Mar del Sur (1513) y su posterior ejecución (1519), por orden del nuevo gobernador Pedrarias Dávila, quien inició la colonización del istmo y fundó la ciudad de Panamá el 15 de agosto de 1519, en la costa del Pacífico, basculando, desde entonces, la conquista hacia esta fachada americana.

moriscosbEl año 1609 en Almendralejo transcurrió con sus, por entonces habituales, disputas por los cargos municipales, la preocupación por la calidad de la enseñanza que proporcionaban los maestros de primeras letras, las enfermedades de los cultivos, el precio del trigo, el alistamiento de los soldados que les fueron repartidos a la villa, el empedrado de la calle Real, "que baja desde la Plaza hasta la Ermita de los Mártires" [la llamada Real de Mártires] porque servía de paso "a la procesión de la Disciplina el jueves santo por la noche", abonando el Concejo la mano de obra y los vecinos, la piedra... Pero, sobre todo, 1609 fue un año importante, no sólo para la historia de Almendralejo, sino para la de España por la expulsión de los moriscos. La crónica de esta minoría, marginada por su difícil asimilación al catolicismo, comenzó a principios del Quinientos con la conversión forzosa de los mudéjares castellanos (1502), tuvo su punto de máxima ruptura en el levantamiento de los granadinos (1568‑1570) y terminó con los bandos de expulsión de 1609‑1614.

plazaespronceda1895bNo corrieron en Almendralejo buenos tiempos para la lírica en aquel primer centenario del nacimiento de Espronceda en la Ciudad. Contaba Almendralejo con 12.558 habitantes, que la situaban en quinto lugar provincial, detrás de Badajoz (31.246), Don Benito (16.656), Villanueva de la Serena (13.500) y Azuaga (14.114).

Sus vecinos contribuyeron aquel año por inmuebles, cultivos y ganadería con la cantidad de 104.596,08 pesetas, cifra que sólo fue sobrepasada por Badajoz y Don Benito; en cambio, las cuotas que satisfacían al Tesoro por la tarifa industrial (17.358,43 pesetas) eran superadas por Badajoz, Mérida, Villanueva de la Serena, Don Benito, Llerena y Azuaga, en una provincia con muy escaso peso en este sector, mayoritariamente derivado de la agricultura y la ganadería.

Los Libros de Acuerdos del Ayuntamiento de Almendralejo comenzaron el año de 1808, como era habitual, con la elección y toma de posesión de los oficios anuales. La toma de posesión de los regidores electos las recibió el alcalde mayor, Francisco Castro Valpuesta, ante quien prometieron defender el misterio de la Purísima Concepción de María Santísima, guardar las ordenanzas y regalías de la villa y guardar secreto en los ayuntamientos. El pueblo tenía unos 1.200 vecinos.

mamelucosgoyabDesde el 3 de enero no volvieron a constituirse en Cabildo hasta el 2 de junio, cuando se presentó en las Casas Consistoriales Pedro Ramírez, capitán de caballería de Alcántara, con pasaporte de la Suprema Junta de Gobierno, dado en Sevilla el 31 de mayo de aquel año, por Francisco Javier Saavedra, Presidente de dicha Junta (hasta junio no se constituiría la de Extremadura, de la que formó parte un almendralejense ilustre, Juan Nieto, II Marqués de Monsalud, teniente general del ejército en aquellos momentos). Al capitán Ramírez se le autorizaba para que pasara a todas las ciudades y villas de España a ejecutar en ellas lo que se le había comunicado, para lo cual se le debía dar todo crédito y prestarle todo el auxilio que requiriera.

Leída la credencial, se subrayó en voz alta con un "¡viva el señor don Fernando VII!", y seguidamente el Ayuntamiento, cura párroco, eclesiásticos y nobleza pasaron a la Plaza Mayor en donde se repitieron vivas a Fernando VII, y luego, de nuevo, en las Casas del Cabildo juraron por rey a Fernando VII, obediencia a la Junta Suprema, dar la última gota de sangre en defensa de la Religión y de la Patria, declararon la guerra a Napoleón Bonaparte y se ofrecieron a cuantas disposiciones parecieran oportunas al citado Pedro Ramírez.